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Cuando el amor se acaba de manera inesperada

Cuando nuestra pareja decide que ya no depende de ella estar a nuestro lado, que ha dejado de sentir, cuando esto nos llega sin quererlo, sin esperarlo, nos produce un dolor difícil de sobrellevar.

Todos, en algún momento de nuestras vidas habremos experimentado un duelo por pérdida de pareja. Es uno de los duelos más comunes y sin embargo uno de los motivos de terapia más frecuentes a todas las edades. Cuando alguien que creíamos que estaría para siempre nos abandona, inicialmente surge en nosotros un sentimiento de incredulidad, nos negamos a creer que lo que estamos viviendo pueda estar pasando, seguido de un sentimiento de Incomprensión ¿Por qué nos ha pasado esto?, ¿Por qué a nosotros?, Sentimiento de culpa ¿Qué habremos hecho mal?, tristeza y desesperación. Por lo regular nos quedamos con un tumulto de sentimientos y emociones donde prevalece el dolor, la crisis de llanto, y la desgana.

Como superar el duelo tras una ruptura de pareja

Existen muchas maneras de sobrellevar el duelo, ninguna es más correcta que otra, depende de cada persona, sin embargo es  importante  señalar algunos consejos que pueden ayudarnos a superar este golpe emocional.

No reprimir nuestras emociones

Tal y como expresan algunos autores “Las emociones negativas que son enterradas vivas, nunca mueren”. Cuando reprimimos las emociones negándoles su expresión, el efecto de esa inhibición se canaliza hacia adentro. A largo plazo esa emoción que fue inhibida, termina expresándose a través de otras formas corporales o psíquicas como el insomnio, dolores musculares, dolores de cabeza, enfermedades psicosomáticas o en forma de duelo retardado. Este último, es aquel en el que inicialmente no dan signos aparentes de sufrimiento, pero que tras pasar algunos meses, o incluso años, comienzan a manifestarse en la persona sentimientos de culpa, tristeza, soledad y desesperación, que pueden ser desencadenados por una situación vital estresante, una discusión familiar, puede ser suficiente para desenmascarar un duelo no elaborado. Es por eso por lo que debemos permitirnos sentir lo que sentimos, si queremos llorar, permitirnos llorar, no debemos ponernos tiempo límite. El llanto es un mecanismo natural de defensa para deshacer tensiones acumuladas, no reprimamos el llanto, no intentemos frenar o disfrazar el dolor, busquemos apoyo externo, escuchemos música con la que nos sintamos identificados, en definitiva, dejémoslo fluir.

Dar productividad al tiempo

Sabemos que al principio cuesta trabajo, no queremos ver a nadie, ni hacer nada, solo queremos hablar de la que fue nuestra pareja, pensar en los proyectos en común que no podrán llevarse a cabo, cada vez que suene el teléfono o que veamos el WhatsApp, tendremos la esperanza de que sea ella, y más entristecidos estaremos cuando veamos que no es así. Nos pasa a todos, para superar una ruptura no es algo que se logre de la noche a la mañana, necesitamos tiempo, ¿pero de qué sirve este tiempo si no hacemos nada con él? Si nos quedamos viendo las cosas que formaron los buenos momentos, recordando, una y otra vez que no las tenemos, el sufrimiento y el malestar estarán todo el tiempo. El tiempo no es el que sana las heridas, somos nosotros, y como empleamos ese tiempo los que hacemos esto posible.

Mantenernos ocupados

na vez pasadas la primeras semanas, es importante que nos levantemos y planeemos nuestros días, darnos la oportunidad de decidir qué es lo que queremos hacer hoy, y no solo pensar que estaríamos haciendo con nuestra pareja hoy Viernes si siguiésemos juntos, permitámonos decidir qué cosas agradables deseamos hacer hoy por nosotros mismos. Esto es importante ya que cuando estamos tristes por la pérdida, nuestro cerebro funciona de manera parecida a un episodio depresivo, esto es debido al déficit de un neurotransmisor llamado serotonina. Cuando los niveles de serotonina son adecuados, nuestro cerebro es capaz de producir emociones y pensamientos positivos, mientras que cuando son demasiado bajos aparecen pensamientos y sentimientos negativos. Para aumentar los niveles de serotonina, es necesario realizar actividades, ya sean físicas o psíquicas, aunque lo ideal sería que combinásemos ambas. Actividades como pasear, estar en contacto con la naturaleza, ir al gimnasio, hacer yoga, natación, andar en bicicleta, salir con los amigos, conocer gente nueva etc. Pensemos en esta nueva situación como una oportunidad de vivir nuevas experiencias, no necesariamente amorosas, que hará que volvamos a recuperar el gusto por estar con nosotros mismos.

Cambia el entorno

Es importante que reduzcamos la asociación objeto – recuerdo, almacenando o deshaciéndonos de muchas de las cosas que están por la casa que nos recuerdan a la que fue nuestra pareja, las fotografías, las notas con su letra, prendas de vestir… En ocasiones puede ser útil  hacer algunos cambios en el entorno de la casa, añadir algún cuadro, cambiar el color o la distribución de la habitación etc., esto nos proporcionará la visión de un cambio positivo que hará que nuestro estado de ánimo mejore.

Paciencia…

No nos desesperemos si vemos que han pasado unos meses y seguimos pensando en la que fue nuestra pareja, tenemos que ser conscientes que esa persona compartió una etapa de nuestra vida con nosotros, y que es un hecho que no podemos borrar, que de una manera u otra hemos cambiado, evolucionado y/o aprendido de ella y junto a ella, incluso si la relación no fue la deseada, debemos aprender para un futuro que es lo que no queremos en nuestra vida, que es lo que no queremos repetir.

De nada sirve odiar o guardar rencor a esa persona, por mucho daño que nos causase no nos hará sentir mejor, sólo nos producirá más dolor y si esta persona ya no nos quiere, intentemos no darle el poder de seguir en nuestra mente. Es cierto que en ocasiones nos gustaría tener una barita mágica y deshacer el dolor y esos sentimientos que nos entristecen, pero si esto fuese posible, no tomaríamos conciencia de lo que no queremos repetir, no sabríamos el valor de la cosas, y no aprenderíamos de ellas. Recuerda que “No aprendemos de nuestro éxitos tanto como de nuestros fracasos”. Por eso no desesperemos si aún está en nuestra mente, aprendamos de nuestros sentimientos, de nuestras emociones, no guardemos rencor y no intentemos salir apresuradamente de la tormenta, porque cuando menos lo esperemos, llegará la calma.